Archive for the 'Tokyo' Category

Cómo ponerse un Yukata

Estamos en pleno verano, y Tokyo es una sartén. Pero de las grandes además.

El calor es ya insoportable. Ayer, a las 7:45 de la mañana hacía 35 grados (no es coña). Sí amigos, como lo escucháis.

Pero lo peor no es la temperatura en sí. Lo peor es la humedad. Una humedad del copón bendito. De las de salir de la ducha  y antes de secarse ya estar sudando. Horroroso.

Aquí en Japón es común llevar una toallita pequeña, de la palma de la mano, contigo, para ir secándote el sudor que te cae por la frente, y por el cuello. Puro instinto de supervivencia. Quien no la lleva es posible que no lo cuente al día siguiente.

Pero también es tiempo de playa, tiempo de festivales japoneses conocidos como Matsuri (祭り), y tiempo de fuegos artificiales, conocidos como Hanabi – 花火(Flor + Fuego). Ya dedicaré un post a estos 3 eventos, o formas de disfrutar el verano en Japón.

Y en esta época del año es frecuente ver a hombres y mujeres llevando Yukata, o Kimono, o derivados de éstos, que por cierto, son bastante frescos de llevar, pues llevas casi todo colgando.

Navegando por Internet me he encontrado con esta imágen de “Cómo ponerse un Yukata y no morir en el intento”. La técnica tiene su aquel, siendo la parte más complicada el famoso OBI, o lacito que llevan por detrás.

Curioso cuanto menos!!!

Saludos sudados!!

ENORME PARÓN

Pues menudo parón!!

Pues amenazo con volver. Igual no con tanta fuerza como en mi primera etapa, pero sí pretendo desempolvar un poco el blog, que lo tengo olvidadísimo.

Disculpas a mis seguidores, pues dejé el blog sin aviso alguno. La verdad es que mi vida por estos lares comenzó a estar más “apretada”. Trabajillos, estudios, llevar la casa, etc. Vamos, que lo último que a uno le apetecía al llegar a casa era ponerse a escribir mis tonterías.

Pero visto que bastantes personas me han pedido encarecidamente que no lo dejara, pues me he decidido a volver.

Os dejo con la última locura japonesa. El Tokyo Sky Tree. La torre más alta del planeta (634metros, ni más ni menos). Se les va la olla….

Pollo´s Back!!!

Hanami (pequeño prólogo)

Perdonad lectores pero últimamente estoy bastante ajetreado. Estas semanas he estado a full. Compaginar dos trabajos, llevar una casa, estudiar y mantener un poco mi vida social en este país me consume todo el tiempo. De ahí que últimamente no encuentre muchas ganas para sentarme y relatar. Prefiero aprovecharlo y ya cuando disponga de más tiempo contároslo.

Pero inspiración no me falta pues esta semana es la semana del Hanami (花見), o los cerezos en flor.

Tengo mucho que contar y que enseñar (fotos) de esta semana donde todo el mundo por aquí se revoluciona. Dedicaré varias entradas a este fenómeno.

Sólo deciros que me alegro muchíííííííííííííísimo de estar aquí durante esta pequeña época. No os hacéis a la idea de lo bonito que está Japón en estas fechas. Bueno, hablo sólo de Tokyo pues es donde habito, pero el país entero está igual o más bonito.

A ver si tengo tiempo y me pongo con ello porque hay cosas bastante curiosas que contar.

Saludos!!!

Tokyo en coche de noche (rima y todo)

Un vídeo de un notas conduciendo un pedazo de coche por las calles de Tokyo de noche. Sin más.

El vídeo lo traigo para resaltar que esta ciudad de noche es una pasada. La recomiendo encarecidamente, mucho mejor que de día (según qué lugares, por supuesto).

Saludos!!

P.D: lo siento por la mini entrada, pero no dispongo de mucho tiempo. Ya vendrán épocas más tranquilas.

Hasta la vista Todoroki

Bueno, pues tras 2 meses y 3 semanas, he de dar por concluida mi vida en el barrio de Todoroki.

Un barrio que ya comenté en esta entrada, y en esta otra, por lo que me ahorraré descripciones del lugar.

Aprovecharé la coyuntura para manifestar mi pequeña nostalgia a ese lugar, y a la casa donde viví, cómo no. Siempre guardo bastante “cariño” a los lugares en donde he vivido, ya sean por largos años o por unos cuantos meses.

He vivido en varias casas desde que nací e intento siempre pasar por ellas cada vez que puedo (por la fachada, obviamente. Lo del allanamiento de moradas no va conmigo de momento).

Cuando fui de nuevo a Inglaterra, en un viaje esporádico, una de las primeras cosas que hice fue la de pasar por mi antigua casa. Pasear por los alrededores, visitar las tiendas y bares que solía frecuentar, etc. Me gusta revivir un poco esos momentos íntimos.

Estoy seguro de que terminaré tarde o temprano haciendo lo mismo con la casa compartida en la que viví en Todoroki, aunque fuera por apenas 2 meses y pico. Representa mi inicio en este país, y merece por ello una visitilla pasajera.

Si bien los habitantes de aquella casa no eran todo lo buenos “flatmates” que yo imaginaba (salvando al francés-chino), la casa en general ha resultado ser una casa bastante tranquilota, sin mencionar los ruidos estridentes del violín que tocaba una americana de enormes proporciones (enormes proporciones ella, no el violín).

El día que se me presentó me dijo que tocaba el violín, y me preguntó si me importaba que practicara en casa. Es posible que de los instrumentos (clasicos) de cuerda, el violín sea mi preferido, así que accedí de muy buena gana, para luego descubrir que lo que ella hacía no era tocar el violín. El sonido que salía de su cuarto correspondía al de un sacrificio de   algún animal en vida como ofrenda a algún Dios. Muy posiblemente el/los animalillos sufrían auténticas torturas para posteriormente ser devorados de un bocao (a lo UVE) por la mesacamilla humana.

En serio, el sonido de aquello no era el de un violín, eso estoy casi completamente seguro.

Recordaré también a mi queridísimo coreano gordito con gafas, con ligero estrabismo en el ojo derecho, la mar de amable y la mar de tímido a la par. Daban ganas de pellizcarle los mofletacos que me gastaba el buen hombre. Creo que debí compartir en todos estos meses unas 3 conversaciones con él. Las 3 conversaciones en japonés. Su japonés era nécora, siendo el mío bastante salchichero, por lo que la comunicación estuvo muy limitada. Pero en general tuvimos una relación cordial y amistosa.

Luego andaba otra americana muy freaki que vestía con gorritos de animalitos manga y con calcetines de estridentes colorines. Los calcetines me molaban bastante, las cosas como son, pero creo que su madre no debería estar muy contenta con las pintas que me llevaba la mujer. Bastante raruna y un tanto oscura. Jamás dirigió una palabra. Intenté presentarme el primer día que la vi, y me esquivó completamente. Lo ha estado haciendo durante todo este tiempo, así que no le deseo nada especialmente bueno. Mal educada!! Y es curioso, pues aquí los NO ASIÁTICOS solemos tener una cierta química en este país, por el mero hecho de parecer alienígenas. Qué se yo, pero eso de alguna manera “une” y ayuda a entablar conversación, o en el mejor de los casos, amistad. Pero tristemente este país atrae a un notable número de freakis rarunos y oscuros que vienen aquí por temas ya sean manga, anime videojuegos, o cosplay. Es lo que hay.

La tía encima se ha estado alimentando a base de café y perritos calientes del Conbini (Opencor japo) durante toda mi estancia. Se comía un perrito caliente TODAS las noches. Lo sé porque coincidía, en un eterno silencio, con ella en la cocina por las noches. Estuve saludándola todas las noches durante varias semanas, hasta que me di por aludido de que pasaba de mi culo de una manera exagerada. Creo que lo único que soltó por su boca fue algún triste “Excuse me” cuando quería tirar coger algún cubierto de la cocina y yo entorpecía el paso.

El extranjero que se encuentra viviendo en Japón se podría clasificar, muy a la ligera y generalizando, en 2 perfiles bastante claros. Como me dijo un buen día el Sr. Tomásu-San, la pregunta al extranjero sobre el porqué se encuentra viviendo en Japón responde a dos preguntas simples.

“¿Tienes novia japonesa y por eso estás aquí?”

Si la respuesta es . se termina la conversación. Si la respuesta en cambio es  No…………..

“Comprendo. ¿Cuántos pokemons te sabes entonces?”

Espero que haya quedado claro.

Luego estaba mi buen amigo el taiwanés. Un tipo con el que me habré cruzado unas 20 veces, y jamás, jamás de los jamases me ha dirigido la palabra. Eso sí, reverencias con la cabeza?? todas las del mundo.

Y tengo la sensación de que alguien más vivía en aquella casa, pero os prometo que no estoy seguro de esta información. Así de “animada” y misteriosa era mi casa.

El barrio a grandes rasgos era mi territorio Zen particular, destinado a calmar mi mente en esta ciudad tan agetreada, y dotarme de cierta estabilidad emocional. Lugar perfecto, sin un ruido, con mi templito cercano, con mi valle hermosote….etc. Creo que lo echaré mucho de menos.

Ya ha llegado la hora de despedirse, querido barrio. Hasta la vista Todoroki. Fue un verdadero placer! Nos volveremos a ver, de eso estoy seguro.

Pero el cambio va para mejor. Vaya que si va para mejor.

Próximamente en sus pantallas…………..MI NUEVO BARRIO, OKUSAWA, muy cerquita de la archiconocida JIYUUGAOKA.

 

Mi primer trabajo (Día 2)

Como ya aveciné en esta entrada, fui citado una segunda vez por la misma empresa de Marketing para hacer el paripé de conejillo de indias en un experimento de Marketing Research.

La empresa está probando una aplicación para móviles Android aún por desarrollar. Una especie de traductor instantáneo entre japonés e inglés ideado para turistas. Bien, pues aquí un servidor tuvo que probarla para ver los fallos que tiene.

Esta vez fueron unos 100 € mas transporte por 5 horas de trabajo. Pero qué bien se paga en este país, cawenlamar. Productivas productivas fueron 1 hora y media, las cosas hay que decirlas claras.

Pasemos a la descripción de mi día pues tiene su curiosidad.

Llegué a la empresa y me metieron en la sala donde estaban todos los currelas. La habitación donde me metieron la primera vez que trabajé con ellos estaba ocupada por cajas y cajas y más cajas, así que me pusieron a currar donde todos. Me sentaron y ale, a probar la aplicación se ha dicho.

Yo, que soy un tipo “preparao” y con estudios, me traje folios y folios con expresiones típicas que se dan en la vida de un guiri en Japón apuntadas y clasificadas por “Restaurante”, “Transportes”, “Direcciones” “De compras” etc. Un perfecto corta y pega de Internet que me marqué de los guapos. Y oye, los tipos encantados con mi documento. Tanto que hicieron fotocopias de mis folios y . Se impresionaron con mi capacidad preparatoria (mini-punto para el pollos).

En fin, pues el caso es que me senté, y estuve una hora de reloj probando esas frases con mi acento puro de Birmingham (lo misssssmito!!).

He de decir que la aplicación ha mejorado bastante. Me cazaba todo esta vez, sin muchos errores, y creo que los pocos errores que daba se debían a mi acento patata.

Adjunto gráfico explicativo….

Pues a la hora de curro me salta el tipo “prepárate que nos vamos“. “¿Que nos vamos?” pregunté yo atónito. “Sí sí, coge tus cosas que nos vamos” me respondió con firmeza.

Yo que soy muy educado le seguí sin muchas más preguntas. Salimos de la casita empresa y nos dirigimos a la estación. Me dio una tarjetita Pasmo y pasamos los tornos. El tío iba bastante de sport, por lo cual deduje que a una reunión no íbamos. Después de meternos en el tren, le pregunté “¿Dónde coño estamos yendo?” Él me respondió muy a la japonesa-gallega: “¿Te gustan los aviones?” Yo…….me dije, “vale, me lleva al aeropuerto“.

Y acerté. Me llevó al aeropuerto de Haneda, el más cercano a la capital de Tokyo. A una media hora y un poco más de donde estábamos (Shinjuku).

“Vamos a probar la aplicación in situ”, me salta el tipo. Y yo pensé “pues nada, toca ganarse el sueldo“.

Pues nada, la cosa se basaba en que el tipo iba por el aeropuerto y me iba indicando “ves a esa persona de ahí?, pues ve y pregúntale dónde está la parada de taxis usando el aparatejo”. Y fue eso básicamente a lo que me dediqué. A hacer de guiri (lo que soy y siempre seré). Un papel que se me empieza a dar mucho mejor de lo que yo imaginaba.

Bueno pues las situaciones fueron bastante pocas, pues el tipo parecía encantado con ver los nuevos progresos del aeropuerto de Haneda. Me llevó por todas las tiendas e incluso aprovechó él para hacer algunas compritas en horario de curro. Un verdadero crack este tipo.

La primera situación fue en una cafetería. Nos sentamos y me soltó “pide lo que quieras, paga la empresa, siempre y cuando uses la aplicación claro“. Pues nada, le pedí un café americano con un sandwich, y yo un té y otro sandwich, por educación. Usé el aparatillo para comunicarme con la dependienta. LaS dependientas, pues eran dos teenagers que se deshuevaron vivas mientras duró la transacción, pues no todos los días veían a un rubito hablarles a través de un móvil. A mi también me entraba la risa por la situación- Pero no importaba, pues el tipo nunca podía ver mi cara, así que me lo pasaba pirata yo sólo con mi cacharro y con las japos.

Una vez consumido nuestros alimentos, me llevó por más tiendas. El tipo alucinó porque había una tienda de souvenirs donde vendían unas cosas raras comestibles típicas de su infancia. El tipo, enfuscado en hacérmelas probar, insistió en que comprara algunas. Me dio la tarjeta de crédito y el móvil y me dijo, “ale, dile a la dependienta que te recomiende las mejores, y las compras”.

Lo más curioso es que el tipo, como japonés 100% que es, es un ser tremendamente tímido, por lo que cada vez que hacíamos alguna de las transacciones, él desaparecía. Pero desaparecía que se iba como a 400 metros. Me soltaba muchas veces…..”mira, yo voy a estar allí (la otra punta del aeropuerto) esperándote mientras tú haces lo que yo te digo” Vamos, que el tipo ni me veía. Él decía que era mejor que no le vieran a él, pues “descubrirían” que se trata de una investigación de Marketing.

?????????

Pues nada, entré en la tienda e hice lo que me salió de ahí. Usé el aparatillo, sí, pero lo curioso es que la tipa de la tienda hablaba un inglés más exquisito que el mío. Con lo que fue un fracaso total. Pero ese secreto quedará siempre entre la empleada y yo, pues el tipo andaba a 400 metros de mí, escondido detrás de una columna (surrealista). Compré unos exquisitos souvenirs comestibles (no me preguntéis qué es, ni cómo se llaman) que costaron 20 eurillos. Por la face. Paga la empresa.

Después caminando con el tipo descubrimos una tienda donde había un Scalextric gigante muy freaki. Un Scalextric temático de Dragon Ball. Al tipo se le cambiaron los ojos por completo. “VAMOS A JUGAR” Yo también estaba excitado con la idea, las cosas como son. Pero la situación fue pa mear y no echar gota.

Me vi a mi mismo, compitiendo con un tipo de unos cuarenta tacos en un Scalextric dentro de un aeropuerto en horario de trabajo. A nuestra carrera se sumó un tercer coche. Miré por el rabillo del ojo y vi a un cincuentón en traje, medio calvo, japo, con una cara de concentración como si la vida le fuera en ello.

Y ahí estabamos los 3 adultos, jugando a un juego de niños. Yo era inconsciente de la situación. Más bien ajeno a lo que estaba ocurriendo. Creo que la situación en sí me superaba. Hasta que mi coche se salió en una curva y fue a parar fuera de la pista. Rebotó contra una columna y cayó debajo de la mesa. Me vi a gatas buscando como un poseso mi coche pues la carrera seguía y yo estaba perdiendo segundos. Fue en ese momento, agachado debajo de la mesa mientras extendía mi brazo intentando alcanzar mi coche como un poseso cuando volví en sí y me di cuenta de la situación. “¿Pero qué coño significa esto”¿ “¿Pero qué hago aquí en mitad de un aeropuerto jugando una partida de Scalextric contra dos Business man japoneses que me doblan en edad?” “¿No se supone que deberíamos estar trabajando?”

Pero dejé de hacerme preguntas racionales y me dejé llevar por la situación. Creo que fue lo mejor que pude hacer. Por cierto, les metí una soberana paliza a los dos. O bien yo soy el puto amo al Scalextric y yo no me había dado cuenta hasta ahora, o bien ellos eran pésimos.

Pasado el momento surreal con el Scalextric, el tipo decidió que era hora de ponerse en marcha. De nuevo una situación más. El rostro se le cambiaba como si estuviera hablando de un tema serio, tipo Calentamiento Global, del encuentro de Rajoy con Obama, o del nuevo album de Antonio Orozco.

Pues nada, al lí0.

Pero mientras el hombre dilucidaba cual sería mi próximo objetivo, pasamos por otro de los corredores del aeropuerto de Haneda, llenito de tiendas y restaurantes. El tipo se fijó en una tienda donde te hacían masajes en diversas zonas del cuerpo. Un tipo de masajes al estilo japonés. Pues bien, el tipo me preguntó que si alguna vez me habían dado un masaje en los pies, un masaje “profesional”. Respondí que no. El tipo insistió una y otra vez que debía probarlos ahora, en ese instante. Diez minutos, unos 20 euros (al loro con el masaje en los pies).

No sé si por decencia, estupidez, o simplemente vergüenza humana, denegué su invitación. Tuve que denegarla de hecho unas cuantas veces, pues como digo, el tipo insistía e insistía. Hice un dribling por la derecha, y luego por la izquierda a su propuesta, y pude zafarme finalmente de su propuesta.

“Yo no entiendo nada” me dije a mi mismo. Y mientras escribo estas líneas, sigo sin entender nada de todo aquello.

Pues nada, pasamos a la siguiente situación, que fue un mero trámite. Preguntar por el baño a un joven japonés usando el método anteriormente descrito. Sin más. No llegué a 20 segundos de conversación. Finito. Terminado.

El tipo una vez terminada esa labor decidió que ya era tiempo para volver a la empresa, a discutir e intercambiar opiniones sobre la experiencia. No tengo ni que decir que esa discusión jamás tuvo lugar, pues cuando llegué a mi parada, se despidió de mi tranquilamente. ¿¿¿????

De vuelta en el metro sí que me comentó que había sacado muchas conclusiones buenas sobre “nuestra” experiencia (a mí que me las cuente, pues no saqué ni una!! ). Sin embargo, el tipo llegó a una conclusión al final del día. Puso cara de reflexión por unos segundos y terminó diciendo: “Bueno, la verdad es que estoy pensando que quizá un Aeropuerto no sea el mejor lugar para hacer este experimento, pues casi todo el mundo sabe hablar inglés

Bravo. Simplemente espectacular.

América había descubierto el tío con aquella conclusión.

Amigo, no te lo comenté por educación y respeto, pero aquella reflexión me la estuve planteando desde el minuto 0 de aquel “experimento” de “Marketing Research”. No muerdas la mano que te da de comer, se suele decir.

Pues terminó mi día surrealista. Un día en el que me toqué las narices, por no decir otra cosa. Un día en el que trabajé 8 minutos, me invitaron a un sandwich y a un té, a unos souvenirs de vetetúasaberdónde, un día en que les metí una paliza al Scalextric a dos salary man japoneses, y por poco me dan un masaje de pies al estilo nipón.

Y encima me pagaron 100 euros.

Que alguien me explique lo ocurrido, pues yo sigo en un mar de dudas.

Besos y abrazos, queridisimos lectores.

P.D: por alguna extraña razón, este post desapareció casi por completo viéndome obligado a reescribir la última parte por completo. No es el original (estaba más narrativo en aquel momento) pero aquí está. Saludos!!

Escenas costumbristas

El metro de Tokyo da para mucho, y en fin de semana ya ni os cuento.

Esta criatura de la noche, mitad “business man“, mitad “Txus es un alcohólico” me la encontré cuando fui a coger el último metro de la noche (00:30) este Viernes para devolverme a mi casa.

No es ni la primera ni será la última vez que vea este animal nocturno en semejante pose. Por cierto, está durmiendo. Entre la columna y la máquina expendedora. Perfecto.

El lugar que suelen escoger estos seres para “echar” sus sueñecillos suelen ser muy dispares y diversos. Cuanto más puntiagudo y sucio sea mejor. Las poses también merecen ser destacadas. Se dejan caer al suelo de manera aleatoria. Así caen, así deciden quedarse. Los he visto de todos los colores y géneros (aunque los masculinos se dejan ver más). Los he visto tirados tranquilamente en las escaleras de la boca del metro, tumbado apoyando la cabeza contra la rueda de un coñe o encima de un macetero lleno de plantas y arena. Preciosos ellos.

Me suele dar un poco de vergüenza el hecho de sacar la cámara y hacer fotos por ahí de esta fauna tan peculiar, pero creo que voy a empezar a dejar la vergüenza a un lado y hacer fotos. Todo sea por Vds, mis queridos lectores. Pienso hacer una categoría de ellos, y no descarto posar con ellos en un futuro, con mi mis dedos en forma de V, que ya están por cierto en nivel 14 tras vivir 2 meses y pico viviendo por estos lares.

Un saludo amigos!!


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