Soy Panadero

Pues sí. El título creo que lo dice todo.

Jamás pensé en toda mi vida que después de 28 años reorridos, uno pudiera llegar a esta edad y de repente convertirse en panadero. Así de repente, de la noche al día. ZAS!.

Ocurrió muy de repente, sin yo si quiera perseguirlo. Simplemente me dejé guiar por mi instinto. Una panadería a escasos 40 segundos de mi casa, con necesidad de personal a tiempo parcial. Sin duda una fuente de ingresos al alcance de la mano, casi tomando la expresión literalmente.

Y así, sin yo saberlo, me vi haciendo una entrevista al día siguiente con la abuela de la tienda, una de las dueñas junto con un abuelo.

La panadería es una panadería familiar. Allí todo el mundo es familia  están íntimamente ligados a ella. Somos unos 12 empleados. Vamos, que no es el típico frutos secos del barrio, ni el Gordo, ni nada por el estilo. Hablamos de una panadería como Dios manda, con una cocina enorme llevada por una familia dedicada toda su vida por generaciones al curioso mundo del pan.

Los dueños son una pareja de viejecitos la mar de entrañables. Bueno, la mar de entrañables ella, pues él infunde un respeto que madre mía. El tipo lleva la friolera de 50 años dedicados a la harina y levadura. Se hace las barras con la punta del amasador, por no decir otra cosa. A dos manos!! Una auténtico maestro digno del Circo del Sol, sin duda.

Luego están los hijos, casados y con hijos, que por cierto no paran de revolotear por toda la tienda y cocina. El resto son primos ya bastante entrados en edad y amigos de la intimidad. A eso le sumamos un par de part timers y el pollos, y sumamos unos 12 empleados en plantilla. Vamos, que tiene jugo la panadería.

La cosa no se queda en una mera panadería corriente. En la panadería hacemos pasta variada (espaguetis, macarrones), curry, hamburguesas de carne, pollo, pescado; perritos calientes, y movidas japos comestibles que paso de describir. Vamos, que la carta de la tienda es amplísima. Jamás pensé que se pudieran hacer tantos tipos de dulces, tartas, saladitos, y demás en una sóla tienda. No sabría deciros el número de variedades que tiene la panadería, pero es alucinante. Y encima se hacen de manera masiva. Me hago un lío con los nombres que no os hacéis a la idea. Pero bueno, tiempo al tiempo.

He de decir que en la tienda no paran de entrar clientes y clientes. Vamos, que la familia debe estar montada en el yen. El otro día una de las empleadas con la que mejor me llevo, una especie de Garza (Gloria la del cole) en japonés, me comentó que la tienda es archiconocida en el barrio, y os puedo decir que en la misma calle, a menos de 30 metros hay otras 2 panaderías!!!! Pues en la nuestra el volumen de clientes es simplemente acojonante. Los que andan en caja no paran de abrir y cerrar la caja.

Una locura.

Yo la verdad es que me siento como si estuviera en una Granja escuela. Que si remueve el chocolate, que si coge la manga pastelera, que si corta cebollita, que si prepara el curry con arroz, ahora haz la mermelada, etc. Y por supuesto………a jugar con la levadura!!! Me siento como un niño pequeño dándole a la masa, que por cierto se me resiste un poco de momento. La pericia de esta gente dedicada años y años a amasar pan me deja a mi a la altura del baldosín. Pero poco a poco pequeño saltamontes…..

Algo que me preocupa un poco es ver cómo tienen los brazos esta gente. Llenitos de quemaduras. Y sus manos son impresionantes, sin distinguir entre géneros. Las manos de un panadero pueden equivalerse a las manos de un obrero de la construcción. Dedacos como morcillas, manos rojas rojas llenas de callos. No sienten el calor, ni el frío. Cogen las bandejas ardiendo muchas veces sin necesidad de guantes, cuando yo, simplemente con estar cerca de ellas ya me quemo.

La gente me dobla en edad, pero no es eso lo que más me llama la atención del personal. Lo que más me llama la atención es que soy EL PRIMER ALIEN que trabaja en esa tienda desde que se fundó. Soy el primerito. Y eso me honra la verdad, y mucho. Que me hayan aceptado a pesar de ser una tienda familiar y muy tradicional me anima bastante. A parte, tengo a todo el mundo bastante revolucionado. Imaginaos una tienda con los mismos empleados de base, que llevan más años que un bosque trabajando en el mismo negocio, viéndose las caras todos los días, y un buen día aparece el rubito de turno en sus vidas. No dan crédito. Soy la novedad. Lo noto. Vaya que si lo noto. No paran de preguntarme cosas sobre España, no paran de darme a probar comida sin descanso, no paran de gastarme bromillas y tratarme de una forma especial.

Por ejemplo, cada vez que entra alguien en la cocina, ajeno a la tienda, pero conocido, lo primero que hacen es presentarme. Pero me presentan como si estuvieran presentando a una especie de animal exótico, algo raro. Y es que es la verdad. No puedo desentonar más en el ambiente. Con deciros que soy el primer extranjero que trabaja en toda la historia que lleva abierto el negocio, os haréis un poco a la idea.

Están todos revolucionados con la decisión de haberme incorporado a su plantilla. Como ya he explicado, es un negocio familiar, así que los 11 empleados son familia, y llevan viéndose las caras desde que llevan en este mundo. Cuando yo aparezco por la tienda se nota un cambio en sus expresiones.

Me presentan a TODOSSSSS los clientes habituales, los repartidores, las mujeres del mercado a las que les compramos las materias primas, etc. Así que ya me conozco a medio barrio! Es divertidísimo! Tengo ya algún personaje de la vida con quien encontrarme por el barrio para saludarnos o darnos los buenos días. Tipo pueblo. Me mola el rollo muchísimo.

Y siempre que pueden o hay ocasión, me sacan fuera de la cocina, a la tienda. Tengo el presentimiento que lo hacen exclusivamente para exhibirme, para dar de que hablar a los clientes. Debido a que la tienda es milenaria, casi todo el mundo se conoce, así que los clientes habituales al entrar y ver a un tipo rosado y de pelo rubio, se les ponen los ojos occidentales. Redondos redondos. No dan crédito. Es en ese momento cuando el jefe, o alguno de sus hijos aprovecha la ocasión para explicar quien soy, con una sonrisa ancha en la boca. Empiezo a pensar que me he convertido en la mascota de la tienda, o algo así.

Cuando estoy en la tienda, tengo que soltar los clásicos IRASSHAIMASÉ (bienvenidos) cuando entran los clientes, y los ARIGATÓ GOZAIMASHITA (muchas gracias) cuando se marchan. Aún ambas expresiones no las tengo muy muy depuradas. Aunque cada vez le hecho más vidilla al asunto y empiezo a emular la manera japonesa. Quien haya estado en este país sabe de lo que les estoy hablando.

El trabajo es la mar de divertido. Yo al menos me lo paso pipa, aunque es cansado cansado. No paras, y la espalda acaba quejándose. Pero lo que más me gusta es que los currelas son gente muy campechana, muy cercana. No paran de preguntarme cosas, que si de España, que si de Europa, que si me gusta tal comida, etc.

Un dato muy clarificador de lo que estoy contando es que el personal me toca!! Y no penséis mal, queridísimos lectores. Me toca en el buen sentido de la palabra. Y es que aquí el roce corporal es algo que está todavía por inventar. Pues bien, esta gente cuando se dirige a mí, en ocasiones me tocan el hombro, o el pelo (rollo, well done!) etc.

Lo “malo” del tema es que trabajo cuando les apetece. Tienen personal de sobra, pero hay días en los que necesitan una mano extra, y ahí es donde entra el guiri de turno. O sea, que trabajo ahí unos 2 o 3 días a la semana, aproximadamente, mis 6 horas. Soy un mercenario. Una especie de Steven  Seagel de la levadura. Lo bueno es que el sueldo no está mal, y me da pa tapar algún que otro agujero.

Ahora el pollos viste con gorrito y delantal, y prepara unos bollitos rellenos de crema y chocolate rodeado de abuelitas. Existe acaso otro trabajo más gay?

A partir de ahora podéis llamarme Chema el Panadero, sin problema alguno.

Ya dedicaré algún que otro post a este trabajo pues dará de que hablar, de eso estoy seguro.

Saludos amigos

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6 Responses to “Soy Panadero”


  1. 1 Little MJ abril 1, 2012 en 7:59 pm

    Jajaja! Grande Polluelo! El Steven Seagal de la levadura! El Chuck Norris de la harina. Maestro!! Joder, lo que daría por verte por un agujerito! Besos

  2. 2 Krakmann abril 2, 2012 en 12:06 am

    Tremendo pollos, vas a revolucionar a esos estreñidos. :DDD

  3. 3 majose abril 3, 2012 en 6:45 pm

    Ya que te exhiben, pide aumento de sueldo …jejeje
    bss

  4. 4 Luixy abril 3, 2012 en 8:04 pm

    Joder qué grande!!! bravo

  5. 5 Jésus julio 18, 2012 en 4:07 pm

    ¿Te han vuelto a contratar a la vuelta, Jorgel?

    • 6 Pollos2 julio 19, 2012 en 2:05 pm

      Ahí sigo froootis. De vuelta a mis bollitosbde crema y mi delantal, que no es por nada pero me queda como un guante mirusté.
      Hemos vuelto, sí!


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