Mi primer trabajo (Día 2)

Como ya aveciné en esta entrada, fui citado una segunda vez por la misma empresa de Marketing para hacer el paripé de conejillo de indias en un experimento de Marketing Research.

La empresa está probando una aplicación para móviles Android aún por desarrollar. Una especie de traductor instantáneo entre japonés e inglés ideado para turistas. Bien, pues aquí un servidor tuvo que probarla para ver los fallos que tiene.

Esta vez fueron unos 100 € mas transporte por 5 horas de trabajo. Pero qué bien se paga en este país, cawenlamar. Productivas productivas fueron 1 hora y media, las cosas hay que decirlas claras.

Pasemos a la descripción de mi día pues tiene su curiosidad.

Llegué a la empresa y me metieron en la sala donde estaban todos los currelas. La habitación donde me metieron la primera vez que trabajé con ellos estaba ocupada por cajas y cajas y más cajas, así que me pusieron a currar donde todos. Me sentaron y ale, a probar la aplicación se ha dicho.

Yo, que soy un tipo “preparao” y con estudios, me traje folios y folios con expresiones típicas que se dan en la vida de un guiri en Japón apuntadas y clasificadas por “Restaurante”, “Transportes”, “Direcciones” “De compras” etc. Un perfecto corta y pega de Internet que me marqué de los guapos. Y oye, los tipos encantados con mi documento. Tanto que hicieron fotocopias de mis folios y . Se impresionaron con mi capacidad preparatoria (mini-punto para el pollos).

En fin, pues el caso es que me senté, y estuve una hora de reloj probando esas frases con mi acento puro de Birmingham (lo misssssmito!!).

He de decir que la aplicación ha mejorado bastante. Me cazaba todo esta vez, sin muchos errores, y creo que los pocos errores que daba se debían a mi acento patata.

Adjunto gráfico explicativo….

Pues a la hora de curro me salta el tipo “prepárate que nos vamos“. “¿Que nos vamos?” pregunté yo atónito. “Sí sí, coge tus cosas que nos vamos” me respondió con firmeza.

Yo que soy muy educado le seguí sin muchas más preguntas. Salimos de la casita empresa y nos dirigimos a la estación. Me dio una tarjetita Pasmo y pasamos los tornos. El tío iba bastante de sport, por lo cual deduje que a una reunión no íbamos. Después de meternos en el tren, le pregunté “¿Dónde coño estamos yendo?” Él me respondió muy a la japonesa-gallega: “¿Te gustan los aviones?” Yo…….me dije, “vale, me lleva al aeropuerto“.

Y acerté. Me llevó al aeropuerto de Haneda, el más cercano a la capital de Tokyo. A una media hora y un poco más de donde estábamos (Shinjuku).

“Vamos a probar la aplicación in situ”, me salta el tipo. Y yo pensé “pues nada, toca ganarse el sueldo“.

Pues nada, la cosa se basaba en que el tipo iba por el aeropuerto y me iba indicando “ves a esa persona de ahí?, pues ve y pregúntale dónde está la parada de taxis usando el aparatejo”. Y fue eso básicamente a lo que me dediqué. A hacer de guiri (lo que soy y siempre seré). Un papel que se me empieza a dar mucho mejor de lo que yo imaginaba.

Bueno pues las situaciones fueron bastante pocas, pues el tipo parecía encantado con ver los nuevos progresos del aeropuerto de Haneda. Me llevó por todas las tiendas e incluso aprovechó él para hacer algunas compritas en horario de curro. Un verdadero crack este tipo.

La primera situación fue en una cafetería. Nos sentamos y me soltó “pide lo que quieras, paga la empresa, siempre y cuando uses la aplicación claro“. Pues nada, le pedí un café americano con un sandwich, y yo un té y otro sandwich, por educación. Usé el aparatillo para comunicarme con la dependienta. LaS dependientas, pues eran dos teenagers que se deshuevaron vivas mientras duró la transacción, pues no todos los días veían a un rubito hablarles a través de un móvil. A mi también me entraba la risa por la situación- Pero no importaba, pues el tipo nunca podía ver mi cara, así que me lo pasaba pirata yo sólo con mi cacharro y con las japos.

Una vez consumido nuestros alimentos, me llevó por más tiendas. El tipo alucinó porque había una tienda de souvenirs donde vendían unas cosas raras comestibles típicas de su infancia. El tipo, enfuscado en hacérmelas probar, insistió en que comprara algunas. Me dio la tarjeta de crédito y el móvil y me dijo, “ale, dile a la dependienta que te recomiende las mejores, y las compras”.

Lo más curioso es que el tipo, como japonés 100% que es, es un ser tremendamente tímido, por lo que cada vez que hacíamos alguna de las transacciones, él desaparecía. Pero desaparecía que se iba como a 400 metros. Me soltaba muchas veces…..”mira, yo voy a estar allí (la otra punta del aeropuerto) esperándote mientras tú haces lo que yo te digo” Vamos, que el tipo ni me veía. Él decía que era mejor que no le vieran a él, pues “descubrirían” que se trata de una investigación de Marketing.

?????????

Pues nada, entré en la tienda e hice lo que me salió de ahí. Usé el aparatillo, sí, pero lo curioso es que la tipa de la tienda hablaba un inglés más exquisito que el mío. Con lo que fue un fracaso total. Pero ese secreto quedará siempre entre la empleada y yo, pues el tipo andaba a 400 metros de mí, escondido detrás de una columna (surrealista). Compré unos exquisitos souvenirs comestibles (no me preguntéis qué es, ni cómo se llaman) que costaron 20 eurillos. Por la face. Paga la empresa.

Después caminando con el tipo descubrimos una tienda donde había un Scalextric gigante muy freaki. Un Scalextric temático de Dragon Ball. Al tipo se le cambiaron los ojos por completo. “VAMOS A JUGAR” Yo también estaba excitado con la idea, las cosas como son. Pero la situación fue pa mear y no echar gota.

Me vi a mi mismo, compitiendo con un tipo de unos cuarenta tacos en un Scalextric dentro de un aeropuerto en horario de trabajo. A nuestra carrera se sumó un tercer coche. Miré por el rabillo del ojo y vi a un cincuentón en traje, medio calvo, japo, con una cara de concentración como si la vida le fuera en ello.

Y ahí estabamos los 3 adultos, jugando a un juego de niños. Yo era inconsciente de la situación. Más bien ajeno a lo que estaba ocurriendo. Creo que la situación en sí me superaba. Hasta que mi coche se salió en una curva y fue a parar fuera de la pista. Rebotó contra una columna y cayó debajo de la mesa. Me vi a gatas buscando como un poseso mi coche pues la carrera seguía y yo estaba perdiendo segundos. Fue en ese momento, agachado debajo de la mesa mientras extendía mi brazo intentando alcanzar mi coche como un poseso cuando volví en sí y me di cuenta de la situación. “¿Pero qué coño significa esto”¿ “¿Pero qué hago aquí en mitad de un aeropuerto jugando una partida de Scalextric contra dos Business man japoneses que me doblan en edad?” “¿No se supone que deberíamos estar trabajando?”

Pero dejé de hacerme preguntas racionales y me dejé llevar por la situación. Creo que fue lo mejor que pude hacer. Por cierto, les metí una soberana paliza a los dos. O bien yo soy el puto amo al Scalextric y yo no me había dado cuenta hasta ahora, o bien ellos eran pésimos.

Pasado el momento surreal con el Scalextric, el tipo decidió que era hora de ponerse en marcha. De nuevo una situación más. El rostro se le cambiaba como si estuviera hablando de un tema serio, tipo Calentamiento Global, del encuentro de Rajoy con Obama, o del nuevo album de Antonio Orozco.

Pues nada, al lí0.

Pero mientras el hombre dilucidaba cual sería mi próximo objetivo, pasamos por otro de los corredores del aeropuerto de Haneda, llenito de tiendas y restaurantes. El tipo se fijó en una tienda donde te hacían masajes en diversas zonas del cuerpo. Un tipo de masajes al estilo japonés. Pues bien, el tipo me preguntó que si alguna vez me habían dado un masaje en los pies, un masaje “profesional”. Respondí que no. El tipo insistió una y otra vez que debía probarlos ahora, en ese instante. Diez minutos, unos 20 euros (al loro con el masaje en los pies).

No sé si por decencia, estupidez, o simplemente vergüenza humana, denegué su invitación. Tuve que denegarla de hecho unas cuantas veces, pues como digo, el tipo insistía e insistía. Hice un dribling por la derecha, y luego por la izquierda a su propuesta, y pude zafarme finalmente de su propuesta.

“Yo no entiendo nada” me dije a mi mismo. Y mientras escribo estas líneas, sigo sin entender nada de todo aquello.

Pues nada, pasamos a la siguiente situación, que fue un mero trámite. Preguntar por el baño a un joven japonés usando el método anteriormente descrito. Sin más. No llegué a 20 segundos de conversación. Finito. Terminado.

El tipo una vez terminada esa labor decidió que ya era tiempo para volver a la empresa, a discutir e intercambiar opiniones sobre la experiencia. No tengo ni que decir que esa discusión jamás tuvo lugar, pues cuando llegué a mi parada, se despidió de mi tranquilamente. ¿¿¿????

De vuelta en el metro sí que me comentó que había sacado muchas conclusiones buenas sobre “nuestra” experiencia (a mí que me las cuente, pues no saqué ni una!! ). Sin embargo, el tipo llegó a una conclusión al final del día. Puso cara de reflexión por unos segundos y terminó diciendo: “Bueno, la verdad es que estoy pensando que quizá un Aeropuerto no sea el mejor lugar para hacer este experimento, pues casi todo el mundo sabe hablar inglés

Bravo. Simplemente espectacular.

América había descubierto el tío con aquella conclusión.

Amigo, no te lo comenté por educación y respeto, pero aquella reflexión me la estuve planteando desde el minuto 0 de aquel “experimento” de “Marketing Research”. No muerdas la mano que te da de comer, se suele decir.

Pues terminó mi día surrealista. Un día en el que me toqué las narices, por no decir otra cosa. Un día en el que trabajé 8 minutos, me invitaron a un sandwich y a un té, a unos souvenirs de vetetúasaberdónde, un día en que les metí una paliza al Scalextric a dos salary man japoneses, y por poco me dan un masaje de pies al estilo nipón.

Y encima me pagaron 100 euros.

Que alguien me explique lo ocurrido, pues yo sigo en un mar de dudas.

Besos y abrazos, queridisimos lectores.

P.D: por alguna extraña razón, este post desapareció casi por completo viéndome obligado a reescribir la última parte por completo. No es el original (estaba más narrativo en aquel momento) pero aquí está. Saludos!!

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5 Responses to “Mi primer trabajo (Día 2)”


  1. 2 juande marzo 21, 2012 en 11:48 am

    El que sabe…..sabe; y el que no……¡a Japón!
    Un año en Inglaterra para poder jugar una partida al scalectric, es poco, debes de sacarle más rendimiento y jugar por lo menos dos partidas

  2. 3 majose marzo 21, 2012 en 8:54 pm

    Biennnnnnnnnn!!!!!!!!!! Sigue así que te veo en esa empresa. Bss

  3. 4 Little MJ marzo 22, 2012 en 7:21 pm

    Jajaja! Me encanta tu curro, Potato! Menudas situaciones… Se corta el post al final???

  4. 5 pollos2 marzo 28, 2012 en 6:11 am

    No sé que leñes pasó, pero ya está arreglado tronquitos.


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