Me gusta mi barrio (Parte 2/2)

Lo dicho. Que me gusta mi barrio.

He querido hacer de esta entrada una doble entrada porque igual se hacía sino un poco pesada. Además, he ido escribiéndola poco a poco, y no me apetecía hacer una entrada infinita.

En la primera parte hablé de lo que me encontraba durante el recorrido que realizo todos los días. Lo que me encuentro desde mi casa hasta mi estación.

Bueno, pues hoy voy a hablar de una parte de mi barrio que se encuentra a 1 minutos de mi parada con lo que podría decirse que se encuentra realmente en mi parada, pero oculta.

Pues es que mi barrio se sitúa sobre un valle muy pequeñito llamado Todoroki Keikoku (等々力渓谷). Parece ser que es el único valle que se encuentra en toda la ciudad de Tokyo, y es uno de los lugares preferidos para pasear durante el verano ya que bajo este vallecito las temperaturas son más agradables durante esa calurosa estación.

Os pongo la primera foto de la entrada al valle. Os comento de nuevo que esto está al lao de mi parada. O sea, a 10 minutos de mi casa andandito. Una verdadera joya.

El valle tiene un caminito a lo largo de todo el río la mar de agradable donde ves pasar caminantes, parejas, e incluso algún grupillo en bici. Pero en general no pasa mucha gente. Mucho mejor de esta manera.

El otro día que pasé por aquí me encontré a un grupillo de Obaachan (awelas) que iban las mujeres equipadísimas. Hasta con bastones de esos de trekkin. Vamos, que parecían que se iban a escalar el Everest. Me las encontré justo en un lugar donde no cabían dos personas y las dejé pasar amablemente. Las mujeres, una vez pasaron todas, me hicieron cada una de ellas una reverencia con la cabeza muy agradable. Yo hice lo propio, y cada uno por su lado. Mu majas las obaachans.

Como podéis ver, por el valle pasa un pequeño riachuelín que desemboca finalmente en el río Tamagawa (玉川).

En la siguiente foto podéis ver el río con mayor detalle. Por cierto, a ver si averiguáis donde está el gilipollas de turno. Como ya sabréis, soy el peorcito haciendo fotos (y esta va con farola incluida, zas!).

El valle está plagado de templitos y edificaciones destinadas al rezo. La verdad es que no me considero para nada supersticioso, y no creo en ninguna divinidad, pero estos parajes invitan a la meditación y a la reflexión. La naturaleza, el sonido del riachuelo, los pajarillos cantando, el aire que se respira son adecuados para sentirse en paz con uno mismo.

Os pongo a continuación una serie de fotos de diversas zonas del valle. El valle no es muy grande, pero da lo justo para hacerte un buen paseo y hacer unas cuantas fotos.

Hay varios puentecitos a lo largo del valle para cruzar de un lado del riachuelo al otro. Están chulos los puentes estos.

No me preguntéis el porqué, pero al lado de muchos templitos, en Japón, se suelen poner figurillas de este palo, para “proteger” lo que tengan que proteger. Yo creo que las ponen porque queda bonito y mono. En el valle me encontré con estas dos, que me hicieron bastante gracias. Chocante cuanto menos. Falta una figurilla de David el Gnomo por ahí.

Más templillos que uno se encuentra por el camino.

Este en concreto tenía un pequeño estanque donde habitaban estos curiosetes animalillos típicos de Japón. Amigo Jau, si algún día puedo, te compro unos para que te hagas un estanque en condiciones.

Las carpas son grandes de cojones. Yo que estaba acostumbrado a las carpas radiactivas de 3 ojos del Retiro…….

Estas son más grandes y gordotas. Estuve un rato  de cuclillas observando el comportamiento de estos coloridos pececillos. Y como era de esperar, las jodías se pasan el día abriendo la boca y nadando. No hacen más. (Pollos, que esperabasm que cantaran??) Pero no sé, al ver este animalillo tan exótico uno se piensa que vayan a hacer algo….digno de su exotismo. Pero no. No hace ná las jodías.

En las entradas de muchos templos uno se encuentra con una fuente y con estos curiosos cazos para purificarse. Existe un orden que hay que seguir. Si no recuerdo mal (corríjanme si no fuera así) hay que coger agua de la fuente con el cazo. Con el cazo te lavas primero la mano izquierda, luego la mano derecha, y luego le das un sorbo al cazo. Una vez finalizado este proceso, ya se supone que estás purificado y puedes entrar al templo sin mayor problema.

La fuente de este templo me gustó y de ahí que le hiciera una foto. Un dragon mu wapo.

La fuente se encuentra en este templo que podríamos decir que es el Papá de los templos que se encuentran en este bonito valle. Es bastante más grande y espacioso que el resto.

En la entrada, uno lanza alguna moneda dentro del “recipiente” que vemos debajo de la lámpara roja. Una vez arrojado las monedas, se juntan las palmas de las manos (modo rezo) y se piden el deseo. Una vez pensado en lo que uno quisiera mejorar en su vida, se dan dos palmadas, se realiza una reverencia, y se agita la cuerda haciendo sonar brevemente la campana que se encuentra en lo alto.

En esta otra podéis ver a un tipo a puntito de encender incienso. Como las velas en las iglesias cristianas. Algo parecido.

Y finalizo esta entrada con una escena costumbrista y muy emotiva justo al final de mi paseo. El awelete y su nieta dando de comer a los patos del riachuelo. La niña rebosaba felicidad. No paraba de decir “kawaii, kawaii” a los patos cuya traducción viene siendo algo así como “pero qué monos, qué monos” ( traducción un poco a mi manera)

Con esto doy por finalizada mi doble entrada sobre mi barrio. Espero que os haya gustado.

El nombre de esta entrada me ha recordado a esta cancioncilla mu nuestra. No hay nada como escuchar a Manolo Escobar en Japón.

Total…….que me gusta mi barrio!

Saludos amiguetes y familia.

P.D: espero que con estas dos entradas podáis haceros a la idea de porqué me gusta vivir por aquí, y no en pleno centro.

Hasta la siguiente entrada!

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4 Responses to “Me gusta mi barrio (Parte 2/2)”


  1. 1 majose febrero 11, 2012 en 1:46 am

    Me encanta! me encanta!!!!!!!!.Tú si que vales!
    Bss

  2. 2 juande febrero 11, 2012 en 2:45 pm

    La verdad es como el Arrollo Fresno del barrio, eso sí, el de aquí, sin vegetación, sin arroyo, sin abuelas, sin carpas, sin paseos, sin templos, sin sombra; ¡ahora bien! el nuestro con cantidad de gente andando a la que le sale el colesterol por las orejas

  3. 3 Krakmann febrero 13, 2012 en 9:25 am

    Aplauso… totemo nagai ha arimasu!


  1. 1 Hasta la vista Todoroki « Un pollo en Japón Trackback en marzo 28, 2012 en 6:10 am

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