Burocracia nipona: “las 12 pruebas de Asterix”

Siento que he adelgazado unos cuantos Kg en el día de hoy. ¿La razón? Hoy he ido a hacerme por fin la tarjeta de extranjero.

La famosa Gaikokujintoroku card, también conocida como la “Alien Card” (ojo, nombre oficial, no me invento nada).

Los japoneses en Japón no están obligados a estar documentados en todo momento (al menos por lo que yo sé) . No poseen DNI, ni ID, ni nada parecido, más que el propio pasaporte. Es más, pueden pagar con tarjeta sin necesidad de enseñar ningún documento que les identifique. Este dato refleja de alguna manera los escasísimos robos que existen en este país. Son confiados, y me atrevería a decir que lo son por que pueden.

Sin embargo, los extranjeros que residen en el país con algún tipo de visado no corremos la misma suerte. Estamos obligados a estar documentados en todo momento mediante esta tarjeta.

Para poder abrir una cuenta bancaria, para poder hacerse con una tarjeta SIM para el móvil, para poder conseguir un trabajo es necesaria esta tarjeta.

Pues bien, hoy fui a hacérmela al Ayuntamiento del “barrio” donde vivo (Setagaya). Aquí en Tokyo, debido a las dimensiones de la capital nipona, cada “barrio” posee su Ayuntamiento independiente. Adjunto mapilla cutre de los distintos barrios de Tokyo.

Pues fui derecho al Ayuntamiento que me correspondía. Tras unos 30 minutos en metro, con sus diversos transbordos y cambios de compañía de tren, llego al lugar esperado. Y ahí es donde empieza la fiesta, ahí comienza mi aventurilla personal, muy parecida a la vivida por Asterix y Obelix en aquella prueba.

Primero, decir que el Ayuntamiento disponía de 3 edificios diferentes. Entré en el primero, y vi que no era. Entré en el segundo, y vi que tampoco estaba la oficina que buscaba, por lo que claramente, mi destino estaría en el 3er edificio.

Pues bien, no, no estaba en el 3º. Fue allí donde una simpática funcionaria me indicó que el lugar era en el 1º (capullo, eso te pasa por no preguntar!).

Llego allí, cojo mi número (parece que las Administraciones funcionan en todos lados igual) y me siento en la sala de espera. Aquí en las salas de espera te ponen Sumo, así que el tiempo de espera fue entretenido. Dos gordacos en pañales dándose bofetones siempre es algo interesante de ver.

Llega mi número, y comienzo a hacer la gestión. Por supuesto……y como no podía ser de otra manera en Japón, los funcionarios que tratan el tema de las tarjetas identificadoras para E-X-T-R-A-N-J-E-R-O-S no tienen ni papa de inglés. Así que nos manejamos en japonés….hasta donde yo podía. Fue una prueba de fuego, sin lugar a dudas. Esa señora de 50 años con gafas VS yo, mis dos cojones, y mi japonés nivel “pato” (el nivel me lo acabo de inventar, pero creo que la imagen es bastante gráfica como para dar más explicaciones).

Bueno, pues salí, tras 20 minutos de conversación de besugos, airoso y triunfal de mi batalla. Conseguí hacer los trámites. Pero…..amigos, no todo es tan fácil en el mundo de las administraciones. Mi tarjeta no estará lista hasta dentro de unas 3 semanas, por lo que tendré que volver al Ayuntamiento a por ella.

Como soy nuevo en el país, la wena mujer me comentó que también podría hacerme allí mismo el seguro médico para extranjeros. Aquí la sanidad es privada, y los japoneses poseen un seguro que les cubre el 70% en cuestiones sanitarias. Mi seguro es igual, y tengo que reactivarlo cada mes vía Banco, vía Ayuntamiento, o vía tiendas de 24 horas -tipo Opencor- (agüita).

Pues para hacerlo todo más complejo, el seguro médico no se hacía en ese edificio, sino, por lo que pude malentender, se realizaba en el contiguo. Y digo malentender, porque fui al edificio contiguo y claramente no se hacía allí (soy experto en estas pifiadas). Le pregunto a un funcionario trajeado, bastante jovencito, y el hombre dejó su puesto para acompañarme al lugar correcto. Qué majetes que son  estos japos. Eso, o que éste estaba deseando levantarse de su silla, pero creo que me quedo con la primera opción.

Llego al lugar indicado, y vuelvo a coger número. Tras unos minutos, me toca, y me siento ante una mujer, esta vez de unos 60 años, con gafas, y con poca pinta de hablar otro idioma más que el suyo propio. Así que aquí comencé otra vez mi pelea con este idioma, ayudándonos en varias ocasiones del idioma universal: los signos.

Finalmente, me comenta que tenía que ir al segundo piso a que me sellaran la tarjeta (esta sí me la dieron en el momento), así que hice lo propio. Con aquel selló quedó por completada mi hazaña personal. Tiempo en completar la misión: 3 horas y 50 minutos.

A la salida, se me hizo de noche, y de camino al metro me topé con ese Tokyo quemegustaquemeencanta.

Llegué a casa y me premié bebiéndome medio litro de cerveza.

Saludos amigos/as!!

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6 Responses to “Burocracia nipona: “las 12 pruebas de Asterix””


  1. 2 pollos2 enero 19, 2012 en 2:22 pm

    Para volverse loco!
    P.D: joder que mal que escribo! Acabo de releerlo y me he encontrado mil faltas y erratas.
    Ya está actualizado

  2. 3 Pedazo de Gor enero 24, 2012 en 1:37 pm

    Prueba superada!

    Grande pollos!

  3. 5 Krakmann enero 26, 2012 en 3:58 am

    Mr. Pollos, ¿cuánto cuesta el seguro ese?


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